CRÓNICAS DE RAFAEL SÁNCHEZ ARMAS

¿PROPAGANDA Y BLANQUEO DE ETA A TRAVÉS DEL DESARMEN?
SUCEDIÓ HACE TRECE AÑOS EN MEDELLÍN

No tengo elementos de juicio para decir si el "desarmen" de ETA, fijado para hoy, 8 de abril, es una pantomima o la constatación de su derrota (como todo el mundo pregona, y no sin razón, porque de haber vencido o empatado hoy estaría negociación la paz con el Estado como ha hecho la guerrilla colombiana con el beneplácito del Gobierno de España). Pero sí quiero recordar la mascarada del 25 de noviembre del 2003, ocurrida en Medellín... Farsa, teatro, comedia, tramoya... La falsa desmovilización del Bloque Cacique Nutibara (BCN) de las Autodefensas Unidas de Colombia, televisada en directo desde el Palacio de Exposiciones, la denunció el "comandante" paramilitar Freddy Rendón Herrera, ante la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Justicia de Bogotá, a principios de marzo del 2011.


Según Freddy Rendón Herrera, el "comandante" Diego Fernando Murillo Bejarano, alias "Don Berna", cabecilla principal del BCN y antiguo pistolero del "comandante" de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) Carlos Castaño Gil (más tarde asesinado supuestamente por orden de "Don Berna" en complicidad con "Macaco" para borrar el rastro hasta la cúpula política de las AUC), se coló en la "mesa de negociación" entre los paramilitares y el gobierno de Álvaro Uribe Vélez para blanquear a los narcotraficantes y asesinos a sueldo de la "Oficina de Envigado" (cuyos vínculos con el Estado colombiano ha dado con los huesos en una cárcel de EEUU del jefe de Seguridad de la Presidencia de Álvaro Uribe Vélez, el general de brigada Mauricio Santoyo Velasco, precisamente a raíz del testimonio de "Don Berna" por la traición de Álvaro Uribe Vélez).


El "Pacto de Ralito" firmado en secreto entre las Autodefensas Unidas de Colombia y varios congresistas, alcaldes y políticos, el 23 de julio del 2001, dio paso al "Acuerdo de Santa Fe de Ralito" suscrito públicamente el 15 de julio del 2003 con el gobierno de Álvaro Uribe Vélez con la promesa del presidente de la República de promulgar la Ley de Justicia y Paz (para blanquear a los paramilitares con delitos de narcotráfico y crímenes de lesa humanidad). Ocho años de condena como máximo en cárceles habilitadas con mucho cariño y comodidad. Ni justicia ni memoria ni reparación. ¡Impunidad! Una burla a los Derechos Humanos. En ambos pactos aparece la firma de "Don Berna".


El Bloque Cacique Nutibara contaba en el año 2002 con unos cuatro mil paramilitares, narcotraficantes y asesinos a sueldo. Sin embargo doce meses después, casi 900 miembros, reclutados muchos en los barrios pobres de Medellín a cambio de dinero y la promesa de eliminar sus antecedentes penales se prestaron a "desmovilizarse" para justificar el éxito de la estrategia de "seguridad democrática" promovida a bombo y platillo por Álvaro Uribe Vélez. Colombia de la noche a la mañana dejaba de ser una guarida del crimen y las inversiones extranjeras iban a llover como el maná bíblico.


Aquel día llegaron 10 autobuses al corregimiento de San Antonio de Prado, más allá de la tenebrosa comuna 13 de Medellín. El párraco de la iglesia de San José del Limonar, Óscar Alberto Ortiz Henao, bendijo los vehículos donde más tarde fueron trasladados los improvisados "desmovilizados" hasta el Palacio de Exposiciones. Tremendo curita aquel "mensajero divino". En realidad se trataba de un bandido a las órdendes de "Don Berna", y por lo tanto corresponsable de los delitos de homicidios, robo, extorsión, desplazamiento forzoso y desmembramiento de "descarriados" cometidos por el Bloque Cacique Nutibara. Tomaba licor con los paracos del corregimiento y guardaba bajo llave una colección de películas eróticas. En períodos electorales aconsejaba a los feligreses por quién votar, siempre por los aliados de los paramilitares, "unos buenos muchachos" gestores de seguridad y convivencia. No se andaba con chiquitas a la hora de impartir el santo sacramento de la confesión en presencia de un fusil. "Venga para acá y me lo cuenta todo". Los juzgaron por los crímenes perpetrados en el barrio El Limonar entre los años 2003 y 2010. Sentencia absolutoria, pero el fiscal recurrió y el Tribunal Superior de Justicia de Medellín revocó el fallo del Juzgado Penal. El "asesor espiritual" de los paracos se dio a la fuga hasta su captura en el año 2014. Recurrió la decisión del Tribunal Superior de Medellín, pero la Corte Suprema de Justicia desestimó su pretensión. Seguirá en la cárcel hasta cumplir la condena de 20 años.


Uniformes recién confeccionados, botas estrechas unas y demasiado holgadas otras, armas obsoletas. El "ejército desmovilizado" del Bloque Cacique Nutibara partió con destino a la tramoya para gloria de Álvaro Uribe Vélez como "artífice" internacional de la paz en Colombia. Durante un mes estuvieron alojados en Centro Vacacional la Montaña (en La Ceja), un antiguo convento de la Compañía de Jesús abandonado por falta de vocación religiosa y ahora rebautizado como Centro Nacional de Convivencia y Paz. Tres años después sirvió de nuevo como reclusorio en trance de los "comandantes" de las Autodefensas Unidas de Colombia, entre ellos, "Don Berna".


El "Acuerdo de Paz" entre Álvaro Uribe Vélez y el Bloque Cacique Nutibara lo firmaron, por parte del gobierno el Alto Comisionado Luis Carlos Restrepo Ramírez (prófugo de la justicia tiempo más tarde por colaborar en una segunda farsa con supuestos guerrilleros de las FARC pretendidamente desmovilizados para justificar ante la opinión pública la Ley de Justicia y Paz) y por parte del BCN lo hizo Giovanni Jesús Marín Zapata, lugarteniente de "Don Berna" y fundador de la Corporación Democracia como brazo político de la Oficina de Envigado (empresa del crimen con ramificaciones en varios países, entre ellos, España, naturalmente, a través de testaferros camuflados como empresarios e inmigrantes).


Giovanni Jesús Marín Zapata y "Don Berrna", a pesar de haberse "desmovilizados" continuaban en el negocio del narcotráfico, la extorsión y el asesinato por encargo. Hugo (simplemente Hugo, novio de la dueña de una vivienda sita en la calle 50 de Medellín) le facilitó a Marín Zapata el arrendamiento de un apartamento contiguo a la vivienda de su novia en aquella época. Tanto la Corporación Democracia como los tejemanejes de "Don Berna" desde la cárcel de Itagüí, donde otros "comandantes" también estaban alojados temporalmente hasta ser liberados como parte del "Acuerdo de Paz" con Álvaro Uribe Vélez, se vinieron abajo tras la grabación clandestina hecha a los bandidos por parte de la DIPOL (Dirección de Inteligencia de la Policía). El contenido de las conversaciones llegaron a la revista "Semana" para desgracias de Álvaro Uribe Vélez. Reaccionó astutamente y en un periquete extraditó a los "comandantes" rumbo a EEUU y cesó al GB Guillermo Julio Chaves Ocaña como director de la DIPOL. Los "comandantes" empezaron a desembuchar ante las autoridades norteamericanas sus vínculos con el Estado colombiano: funcionarios, militares, congresistas, goberrnadores, alcaldes... ¿Por qué Álvaro Uribe Vélez privó a la justicia colombiana de enjuciar los delitos de lesa humanidad cometidos por los "comandantes" extraditados? ¿Por qué primó el delito de narcotráfico y no las barbaridades con cientos de miles de víctimas perpetradas por las Autodefensas Unidas de Colombia? Nunca la Corte Penal Internacional (una marioneta a las órdenes de quienes ya sabemos) juzgará a Álvaro Uribe Vélez, pero si pudiera hacerlo, este "corazón grande" y "orgullo" de Colombia no volvería a pisar la calle jamás


Trece años después de la "desmovilización" del Bloque Cacique Nutibara una parte de aquellos bandidos ha engrosado las filas de las BACRIM (bandas criminales neoparamilitares) y todos han recuperado la libertad (ocho años de pena máxima según la Ley de Justicia y Paz). Ni justicia ni memoria ni reparación a las víctimas. Los violadores en grupo de mujeres y niñas; los victimarios de campesinos desmembrados públicamente; los asesinos de abogados, periodistas y defensores de los Derechos Humanos... todos gozan de libertad plena. Uno de los delincuentes a las órdenes del parauribismo, Carlos Escobar Marín, primo del "comandante" paramilitar "Macaco", Carlos Mario Jiménez Naranjo (que alimentaba a sus felinos y cocodrilos con los restos de sus víctimas), organizó una campaña de difamación contra mí a través de internet con el vano intento de desacreditar mi testimonio contra el paramilitarismo. ¿Qué relación tuvo el "comandante" Giovanni Jesús Marín Zapata con el uribismo?

JIMÉNEZ LOSANTOS ATRÉVETE A INVESTIGAR


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RAFAEL SÁNCHEZ ARMAS

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