Nunca olvidaré mi primera visita a Colombia invitado por la Policía Nacional para intervenir como ponente en un simposio internacional de Criminalística e Investigación Criminal. Iba por tres días y me quedé dos semanas en la Escuela "General Santander". Por la noche hablando de mujeres y de todo en el casino de oficiales me quedé prendido para siempre de Colombia (y aún no había pisado Medellín ni Cartagena de Indias). Pedro López Calvo, Guillermo Julio Chaves Ocaña, Gladys Gómez Galvis. Fueron los primeros "culpables" de mi eterno amor por Colombia, su gente, sus enormes posibilidades como potencia turística cuando acabe con la miseria (una de las causas de la violencia) y con la narcoeconomía. Hoy he sabido de la próxima demolición del Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada donde tuve el honor de participar junto a prestigiosos conferenciantes procedentes de un montón de países. Allí también recibí la amenaza de una emisaria de los militares ecuatorianos (por haber hurgado en sus turbios manejos en Panamá) y allí iba cada día escoltado por la capitana Gladys Gómez Galvis, cuyo recuerdo sigue vivo en un rincón del alma.

BREVE RECORRIDO POR BOGOTÁ

"La Atenas de América", como antaño llamaban a Bogotá, se levanta a 2.600 metros de altitud, en medio de la sabana o altiplanicie de los Andes colombianos. El clima es paradisíaco. Ni mucho frío ni calor. La suave temperatura diurna invita a recorrer la ciudad a pie, menos en el mes de abril, porque en "abril aguas mil". Bogotá alberga a casi ocho millones de almas, tratadas de forma diferente por Dios; unas almas viven como los dioses y otras sobreviven rodeadas de miseria, incertidumbre, desesperanza. La Bogotá rica es bella, incomparable; la Bogotá de los pobres es una sucesión de calles sin asfaltar, jaurías de perros vagabundos, gente con malos pensamientos por culpa del hambre, la injusticia, el abandono. La Candelaria es el núcleo colonial por excelencia. Palacios, iglesias y museos bajo la huella imperecedera de la metrópoli española. La plazoleta del Cuervo; el hotel de la Ópera; la Casa de la Moneda, tantos lugares de sabor hispano. Caminar por la Candelaria es como hacerlo por los viejos rincones de Canarias o Andalucía. En la Candelaria hay una calle inolvidable, la calle de la Fatiga. Cuesta mucho remontarla después de comer. Pero más todavía cuando se transforma en la calle del Calvario. A los cerros orientales de Bogotá se puede acceder por varias rutas, desde la calle del Calvario hasta el vertiginoso teleférico, de trazado casi vertical. La vista desde el santuario de Monserrate es fantástica. Pero la mejor panorámica de los cerros orientales se contempla desde el gigantesco parque de Simón Bolívar, cuando el sol del atardecer cambia de colores la vegetación. Cuatro iglesias son reclamos permanentes, no sólo por cuestiones espirituales, sino por la majestuosidad y ornamentación de las fachadas, retablos y techos de madera tallados en mil relieves. La iglesia del Carmen; la iglesia de San Agustín; la iglesia de la Concepción; la iglesia de San Francisco. En La Candelaria hay montones de restaurantes de tipo medio. Dos platos y el jugo de fruta no vale más de un dólar y algo. Bogotá es una ciudad barata, muy barata. Dormir con una señora parrandera en un hotelito de Chapinero, con espejos en las paredes e incluso hasta en el techo, cuesta entre cinco y nueve dólares. De Bogotá no puede marcharse nadie sin haber visitado el museo del Oro. Miles de máscaras, collares, brazaletes, figuras y utensilios de la orfebrería quimbaya, muisca y tolima conforman la colección más importe del planeta. No lejos del museo del Oro, en la avenida séptima, más de uno tratará de venderle una esmeralda "auténtica". Siga de largo; no hay más consejos. Tampoco pierda el tiempo con los vendedores de oro. El oro barato de Colombia ha de buscarlo en Santa Fe de Antioquia, a dos horas de Medellín, siempre y cuando la narcoguerrilla no lo secuestre en la carretera. Échele un vistazo a la ropa, zapatos y cuero en Restrepo. No se irá con las manos vacías. Pero no vaya solo ni ande preguntando por las esquinas. En Bogotá no es saludable hablar demasiado, máxime si es usted de Bilbao, Madrid o Barcelona. Los canarios y andaluces tienen la ventaja de ser confundidos con los costeños, gente de Cartagena de Indias, Santa Marta o Barranquilla. ¿Tiene usted los ojos verdes o azules? Use gafas de sol. En Bogotá no es raro ver a más de uno con gafas oscuras a las nueve de la noche. En Bogotá no se pierde ni un tonto. La ciudad está divida en calles y carreras. Ni punto de comparación con San José de Costa Rica, donde, para encontrar a una vieja novia o un moroso recalcitrante, Dios ha de poner su mano. "¿Pregunta usted por fulano? Siga cuatrocientos metros norte; luego 150 metros para el oeste y después 50 metros hacia el sur. No tiene pérdida. La casa es de color verde y el perro no ladra ni arrojándole piedras". Pero en Bogotá las cosas no son así. Todas las calles están numeradas. En Bogotá tampoco puede dejar de visitar los centros comerciales Andino, Santa Bárbara y Unicentro, entre otros. Por las noches dése un garbeo (paseo sin prisa) por la zona rosa. No se confunda. No sólo hay mariquitas de postín, sino hembras de buen llantar. Ojo avizor con la bebida o con dejar el vaso en cualquier parte. El burundanga hace estragos. Más tarde sabrá por qué. Lo siento, pero voy a recomendarle una cafetería tipo europeo en Atlantis Plaza. Uno de los camareros es mariposón. Pero mariposón, mariposón, muy empalagoso. Pero es un rincón de la zona rosa bastante visitado por el café y los pasteles. Vaya con una dama y el camarero dejará de mirarlo con ojos golosos. En la zona rosa vive la gente rica de Bogotá; también están la mayoría de embajadas y los mejores hoteles. Es una delicia pasear rodeado de mansiones y jardines. Hay mucha seguridad, pero tampoco se lo tome muy a pecho. En la carrera once, entre las embajadas británica y venezolana, una noche, dos soldados, fusiles en ristre, me pidieron un donativo. Ni puñetero caso. Pero mi acompañante, colombiana, sacó cinco mil pesos (menos de dos dólares) del bolso. "Con esa gente nunca se sabe", me dijo más tarde. El exceso de seguridad es un riesgo en Bogotá. En el norte de la ciudad, a diferencia del sur, donde predominan los perros sin categoría, hay un ejército de perros asesinos guardando bienes y personas, en la mayoría de los casos sin bozal y medio sujetos por la correa por los displicentes, irresponsables y temerarios vigilantes de seguridad. No está en Bogotá, sino a una hora de autobús. Tabio se llama. Es un pueblo acunado por valles y montañas. La paz, los sabrosos dulces y la esmerada artesanía son los signos de identidad de Tabio. El clima frío es propicio para celebrar una noche de bodas de setenta y dos horas o más de duración. Más allá de Tabio comienza Boyacá, tierra de la esmeralda y tantos pueblos varados en el tiempo. Pero no es territorio de paz. La carretera se lo puede tragar en un santiamén y aparecer después en un campo de concentración de la narcoguerrilla de las FARC. ¡¡Qué bella es Colombia y cuán difícil resulta conocerla palmo a palmo!! Bogotá la fundó hace ya unos añitos el conquistador Gonzalo Jiménez Quesada. Primero se llamó Santafé, luego Santa Fe y ahora Bogotá. En 1819, Bogotá recibió a Simón Bolívar como presidente de Colombia. Para entonces, la ciudad no contaba más de treinta mil habitantes; hoy es una enorme urbe salpicada por varios estilos arquitectónicos, colonial, inglés, moderno. El color de ladrillo de teja predomina en buena parte de Bogotá. Aprenda a reconocer los billetes falsos. Circulan por doquier. No se relaje ni en los restaurantes de alto copete. No beba agua del grifo ni coma en ningún chiringuito (kiosko, ventorrillo), aun cuando la camarera sea la propia Jennifer López. No compre dólares en España. Son preferibles los cheques de viaje y las tarjetas de crédito. El cambio más favorable en los bancos de Bogotá engordará su monedero. No es recomendable ni tendrá ocasión tratándose del primer viaje a Colombia, máxime si es un viaje por amor, de ir a varias ciudades. Pero cuando decida hacerlo, compre un billete múltiple en cualquier delegación de Avianca en España. Cinco viajes interiores en Colombia por tan sólo 250 dólares. Es la política de Avianca, mimar a los extranjeros y joder a los colombianos. El mismo billete múltiple comprado en Colombia no baja de 700 dólares. ¿Es usted un patriotero del carajo? Entonces no le aconsejo viajar en aerolíneas extranjeras, aun siendo más baratas. Pero si le importa un rábano Iberia y no es miedoso como Julio César Iglesias, vaya en cualesquiera de las aerolíneas europeas. Sólo ha de perder unas horas más haciendo el enlace en Londres, París o Frankfurt. En Bogotá seguramente alguien irá a buscarlo al aeropuerto de El Dorado. Pero si no es así, antes de abordar un taxi, diríjase a la ventanilla correspondiente y dé la dirección donde vaya a hospedarse. Le expedirán un volante con el precio exacto de la carrera. Disfrute su permanencia en Bogotá, pero cuando haya de emprender regreso a España, preséntese con tres horas de antelación en el aeropuerto. Precinte con plástico la bolsa de viaje o la maleta. Le costará unos tres dólares y además le entregarán un recibo. Si el equipaje está manipulado cuando arribe a España, ni loco se responsabilice del mismo. Dé cuenta inmediatamente a la Guardia Civil. Tampoco reciba encargos ni regalitos para familiares o amigos residentes en España. Colombia es el primer productor mundial de drogas. ¿No le basta eso para desconfiar hasta del más pintado? Ponga una colombiana en su vida, pero tenga juicio. Vivirá días inolvidables.

COLOMBIANAS EN PELIGRO

Modelos famosas y mujeres jóvenes están siendo víctimas de bandas de secuestradores en Bogotá, Cali y Medellín, quienes, usando la fuerza o la escopolamina (una droga paralizante, vulgarmente denominada burundanga) las obligan a desnudarse para fotografiarlas o grabarlas en vídeo, así como les desvalijan los apartamentos y les roban los ahorros bancarios. En la mayoría de los casos, las mujeres no recuerdan si tuvieron relaciones sexuales o no porque los efectos de la burundanga (mezclada con bebidas alcohólicas) son precisamente la pérdida de la voluntad y la noción del tiempo y del espacio.  Posteriormente, las víctimas deben someterse a análisis del SIDA y demás enfermedades de transmisión sexual, así como a una terapia debido a las secuelas psicológicas. En la mayoría de los casos, según han revelado en el Instituto de Medicina Forense, nadie denuncia por miedo a la venganza o la vergüenza. El hecho más reciente sucedió en Medellín, donde una famosa modelo fue asaltada en compañía de su esposo. Tras ser conducida a una casa en las afueras de la ciudad, la sometieron a toda clase de atropellos. Sorprendentemente, los delincuentes la dejaron en libertad. Ella, debido a su gran popularidad, no ratificó la denuncia ante las autoridades competentes.


Fuente: Diario "Hoy" (Bogotá).

USAN ESCOPOLAMINA EN ASALTOS

Fingiendo hacer el pago de un teléfono con un billete impregnado de escopolamina (conocida vulgarmente como burundanga), una banda de asaltantes asaltó un negocio de celulares en el sector de El Poblado, de donde se llevó una millonaria suma. Uno de los delincuentes, una vez exhibió un billete para cancelar el artículo, sopló un polvo del que estaba impugnado el dinero y sometió a la empleada del establecimiento. Luego una mujer del grupo de asaltantes simuló ser empleada y siguió atendiendo a la clientela, mientras que sus compinches se apoderaban del dinero en efectivo del local. Según investigadores de la SIJÍN de la Policía Metropolitana, esta clase de robos ya lo han detectado en establecimientos de la misma naturaleza de El Poblado, Laureles, sector de San Diego y el centro de Medellín. Es una banda no superior a cinco personas entre hombres y mujeres. Agregó que otro caso lo conocieron en el barrio Manrique el pasado 24 de enero y la víctima fue un obrero que tomaba cerveza en un negocio de barrio Manrique. Al hombre lo despojaron de todas sus pertenencias y aún se encuentra en estado de coma en la Policlínica de Medellín. Voceros del perramente Uno, que tiene jurisdicción en el centro de Medellín indicaron que a la semana conocen unos tres o cuatro casos de personas robadas utilizando escopolamina. El pasado 10 de febrero le ocurrió a un mensajero que trataron de robarlo saliendo de un banco de san Diego. "El hombre indicó que estando en la fila le soplaron algo. Cuando salió de la entidad se sintió abobado y apareció sin su moto en Guayabal. Por fortuna no le robaron. La moto apareció luego decomisada por la Policía de Sabaneta. A ese señor lo tuvimos que mandar para donde el médico legista", indicó una secretaria que recibió la denuncia. Consultados los funcionarios del Permanente Dos en la Terminal de Transportes del norte, indicaron que la última denuncia al respecto la recibieron de una mujer a quien el taxista, con un cigarrillo que fumaba, le suministró una dosis de escopolamina y le robaron todo después de perder el conocimiento. "Por fortuna no la violaron", concluyó la fuente. El médico toxicólogo Jorge Alberto gallego Rojas alertó que en su despacho ha recibido en los últimos días muchas personas intoxicadas con escopolamina. Indicó que es una sustancia extraída del borrachero, una mata silvestre en zonas de clima frío. De las semillas en rústicos laboratorios, que no tiene control, procesan la escopolamina y la utilizan los delincuentes por medio de billetes, confites, tintos, cervezas o cigarrillos y hacen que en menos de cinco minutos las personas pierdan su voluntad. "Es paradójico, las víctimas pierden el conocimiento del presente, pero recuerdan todo el pasado y por eso es que les quitan todas sus pertenencias o los hacen ir a sus casas a que les entreguen las joyas e, incluso, abran las cajas fuertes, les entregan las tarjetas de crédito, sin que se les olvide las claves. Esta sustancia tiene una molécula pequeña que se absorbe con solo aspirarla. Lo peor de esto es que las personas se desorientan y pueden permanecer perdidos varios meses hasta que recuerden quienes son. De igual manera, una sobredosis puede ser mortal" -alertó el médico.

 

Fuente: Revista "La Chiva" (Medellín).

NOCHES ROMÁNTICAS EN BOGOTÁ

Bogotá tiene fama de insegura. ¿Ladrones? ¿Asesinos? ¿Estafadores? Tampoco es para tanto. Pero caminar por Bogotá es peligroso. De día pueden atropellarlo en cualquier paso de peatones o en la carrera 13, donde un descerebrado del municipio autorizó una ciclorruta, posiblemente en la calle de más transeúntes. Pero de noche el riesgo de andar por determinadas calles oscuras, que son un montón, ni le cuento. Socavones en las aceras; alcantarillas sin tapa; hierros y tubos saliendo del pavimento. El peligro aumenta cuando llueve. No se le ocurra echar una carrerita si no quiere terminar con la cara rota; un brazo escayolado o sin rodillas. No conseguirá nada frente a las autoridades. Es más quizá ni la policía aparezca a tiempo. Dele gracias a nuestro Sumo Hacedor si no se clava un hierro en el vientre porque tendrá muchas posibilidades de morir desangrado bajo la romántica penumbra de la noche. Échese novia en Bogotá, pero no la visite después de la caída del sol o vaya en taxi... o no tenga prejuicios machistas, coño. ¿Es que ella no puede visitarlo a usted en su apartamento? ¡¡Qué romántico es caminar a ciegas por Bogotá!!

ESCLAVITUD EN BOGOTÁ

Bibiana tiene 21 años y trabaja de puticamarera en una hamburguesería en la zona norte (rica) de Bogotá. Se levanta a las cinco de la mañana para coger el autobús a las seis y llegar a la hamburguesería a las ocho. El horario de trabaja finaliza a las siete de la tarde. Cuando regresa temprano a la casa puede acostarse a las diez de la noche. Cobra 10.000 pesos (cuatro dólares) de salario cada día y gasta 2.000 pesos en autobuses. Los domingo no trabaja, pero tampoco cobra nada. Es la única empleada de la hamburguesería. Le toca hacer de todo, incluso chuparle la polla (chimbo, mazorca) al patrón de vez en cuando. Si no lo hace pierde el trabajo. Quiere marcharse a España a ejercer la prostitución y arrohar dinero para montar una peluquería en Bogotá.

El mayor número de moteles y prostíbulos se halla en Bogotá, más de 1.000. Tanto los moteles por su característica fachada como los prostíbulos por la publicidad callejera (mediante tarjetas de visita repartidas a diestra y siniestra) están perfectamente ubicados por los ciudadanos. Mi motel preferido está en la calle 68 con esquina a la carrera 17. Una mañana de domingo me desperté con música y canto. "¿Carnavales en septiembre?" –exclamé. "¿No te diste cuenta anoche que hay una iglesia evangélica?" –respondió Claudia. Pared con pared, nada infrecuente en Bogotá tratándose de burdeles, iglesias y colegios. ¡¡Tremenda verbena habían montado los feligreses aquellos!!

 

II PARTE

            Hay cerca de tres mil querellas pendientes por invasión de espacio público, prostíbulos camuflados y restaurantes que funcionan como bares. Los residentes de Chapinero, ubicados en los alrededores de las calles 54 y 56 con la Troncal Caracas, ya no quieren más serenatas con mariachis. Están cansados de soportar el impacto de 'la playa' que allí funciona, de manera continua, y que en una noche puede reunir hasta dos mil músicos, envueltos en un ambiente de prostíbulos clandestinos, borrachitos sueltos y droga escondida entre bolsas de basura. Muy cerca de allí, y en varias cuadras a la redonda, se pueden encontrar prostíbulos que tienen horario de oficina. A partir de las 8 de la mañana, 'cuadrillas' de tarjeteros abordan a los empleados que salen de las estaciones de TransMilenio, para ofrecerles todo tipo de servicios: 'Conejitas', 'Barbies' y 'Diosas', todas dispuestas en negocios que funcionan sin aviso ni portero, y camuflados entre ventas de ropa usada, cafeterías, consultorios médicos y apartamentos. "Cuando los niños salen a esperar la ruta del colegio, encuentran en la calle un ambiente que los impacta y les muestra los residuos de los bajos mundos", dice la administradora de un edificio de apartamentos, quien prefiere dejar su nombre en el anonimato. Otros se quejan porque, unas cuadras más hacia el norte, entre los barrios Emaus y Quinta Camacho, algunos restaurantes también venden licor y no faltan los escándalos en la madrugada.

Fuente: "El Tiempo"

Hay preocupación en el Concejo de Bogotá por las zonas de alto impacto que se han registrado en las 20 localidades de la ciudad. Al menos 452 establecimientos de lenocinio existen en Bogotá y según el Concejal Carlos Guevara, del Movimiento Mira, “están afectando la seguridad de la capital, aumentando el poder del crimen organizado en cuanto a la industria del sexo y la prostitución infantil”. Según Guevara, la vigilancia en estas zonas es muy regular y la presencia de las autoridades es mínima. Entre tanto, la Secretaría de Integración Social reveló un informe según el cual, se detectó que el 71 por ciento de las actividades ilícitas se desarrollan en las localidades de Santa Fe, Mártires, Kennedy, Chapinero, Usaquén y Barrios Unidos. La Administración Distrital aseguró que estudiará la posibilidad de poner en marcha una nueva resolución que permita alejar estas zonas de sectores residenciales para mitigar la delincuencia.

Fuente: Radio RCN

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RAFAEL SÁNCHEZ ARMAS

AGENCIA BK DETECTIVES ASOCIADOS

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